Los beneficios inesperados de calificar el esfuerzo y los buenos hábitos

El esfuerzo y los buenos hábitos son fundamentales para el aprendizaje, pero son constantemente ignorados en nuestro sistema de evaluación. Esto debe cambiar haciendo investigaciones más profundas y publicando literatura popular que resalte su importancia en el aprendizaje.

Considero de suma importancia, hacerle saber a nuestros estudiantes todo lo que pueden lograr si se esfuerzan y crean buenos hábitos de estudio. Hacerles saber que es un proceso de perseverancia que se puede aprender y que, con el tiempo verán resultados muy positivos.

 

hábitos estudiantiles

 

Como profesionales, debemos desarrollar un sistema de evaluación para el esfuerzo y los buenos hábitos, esto motivará a los estudiantes. Por ejemplo, incitarlos a escribir diariamente y luego compartir su trabajo en clase, son tareas que los estudiantes pueden hacer sin importar el talento que tengan en este campo, lo que se calificará es el esfuerzo y el haber cumplido con la tarea. Es todavía más importante incluir en el plan de estudios, que todo aquel estudiante que trabaje duro, puede alcanzar las metas porque construir hábitos es parte del proceso.

Para ayudarlos a este respecto, como maestro de escritura, creo que es fundamental establecer reglas y evaluar los resultados, por ejemplo la asistencia (no pueden faltar a más de dos clases durante el curso), cumplir con las tareas al menos en un 90%, escribir durante diez minutos diarios en un cuaderno designado especialmente para eso. En otras palabras, ayudar al estudiante a familiarizarse con el proceso a través de la práctica. En mi caso, este sistema ha evolucionado y como resultado, noto en mis alumnos una forma transparente de hablar y actuar a través de sus escritos. Pero esto no es lo único que hemos logrado, muchas otras cosas han surgido, alguna, totalmente inesperadas.

 

 

Uno de mis estudiantes me hizo ver, que este sistema los hacía enfocarse menos en la calificación y más en el trabajo, lo mismo me sucedió a mí. Ahora puedo relajarme y ver el proceso de formación de mis estudiantes con más claridad. El otro día les di algunos ejemplos breves de cómo escribir una tesis, generando respuestas preliminares para investigar preguntas. Cuando terminaron, les pedí que inventaran otra forma de escribir las mismas preguntas, quizá poniendo otra palabra al comienzo de la frase o agregando palabras en el medio. Luego de algunos minutos caminé por el salón, dándoles palmaditas en la espalda, a aquellos que, a penas la semana pasada creían que no sabían escribir.

 

Al incorporar este sistema, he notado que eliminamos distracciones. Ahora tengo estudiantes formulando mejores preguntas y creando estrategias de estudio más eficientes, en lugar de estar solo persiguiendo una buena calificación.

 

Cuando el esfuerzo y los buenos hábitos de estudio ocupan un espacio en tu sistema de calificación, los estudiantes construyen un marco de trabajo que les permite aprender mejor.

 

 

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